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O PARA JUZGARLO:?

valarezo
03.06.2010 - 02:41

S1bado, 29 de mayo, a1o 2010 de Nuestro Salvador Jesucristo,
Guayaquil, Ecuador 6 Iberoam9rica

(Cartas del cielo son escritas por Iv1n Valarezo)


JESUCRISTO: VINE AL MUNDO PARA SALVARLO Y NO PARA JUZGARLO:

Si alguien oye mis palabras y no las guarda, yo no le juzgo por su
pecado: Porque yo no vine para juzgar al mundo sino para salvarlo. Por
lo tanto, el que me desecha y no recibe mis palabras, ya tiene quien
le juzgue: La palabra que le hable en los evangelios le juzgara
palabra por palabra en el dDa final.

Y nuestro Rabino Yeshua jaMashDax le habla asD a sus discDpulos y al
gentDo de Israel, para que el mundo entero entienda que nuestro Padre
celestial lo envDa inicialmente al mundo para hablar palabra de vida y
de justicia eterna y m1s no para juzgarlos y condenarlos, por los
pecados que han cometido sus antepasados o ellos mismos, por ejemplo.
Puesto que, s3lo 9l es el Gran Rey MesDas prometido inicialmente a
Abram y sus hombres, para que crean en su cuerpo santo de carne pura,
huesos inquebrantables y sangre santDsima, llena de amor y de salud
eterna, para todo aquel que come de su pan y bebe de su vino de vida
eterna, de su Bultimo holocaustoB eterno.

Adem1s, 9ste Bholo
austo eternoB es el que nuestro Padre celestial
erige personalmente, y de acuerdo a su voluntad perfecta, sobre los
1rboles cruzados de Ad1n y Eva, para darle de su carne bendita, sus
huesos inquebrantables y su sangre expiatoria, llena de amor, salud y
bendiciones sin fin, para todo aquel que cree en su Rabino Yeshua
jaMashDax levantado para salvaci3n eterna. Porque su pan es verdadera
comida Anica del cielo para los 1ngeles y asD tambi9n para el esp=
Dritu
humano, y su vino es verdadera bebida para que su sangre santa sea la
que corra por nuestras venas y corazones para la eternidad, libre de
los males terribles de Satan1s, delante de nuestro Padre celestial y
de su EspDritu Santo.

Pues 9sta es la vida santa y sumamente gloriosa, por la cual nuestro
Padre celestial crea con sus manos sagradas a cada hombre, mujer, ni1o
y ni1a, comenzando con Ad1n y Eva, en su corte celestial y delante de
todos sus huestes angelicales como testigos fieles a su gran obra
sobrenatural para con el espDritu humano, de todos los tiempos. Por
ello, nuestro Se1or Jesucristo es nuestro Anico verdadero amor eterno,
lleno de la paz y la gloria de nuestro Padre celestial, para entrar
desde ya en el lugar del descanso bendito de cada dDa (especialmente
de cada s1bado divinamente escogido por el SE1OR mismo desde la
creaci3n del cielo y la tierra).

Adem1s, nuestro Rabino Yeshua jaMashDax no viene solamente como el
Hijo de Dios sino tambi9n como el Altar y Templo del nombre santo de
nuestro Padre celestial y, por tanto como el Cordero de Dios que quita
el pecado del mundo entero con el EspDritu Santo de su sangre bendita
y reparadora, del coraz3n y el alma viviente de todo hombre. Porque la
vida y asD tambi9n la salvaci3n eterna de cada hombre, mujer, ni1o =
y
ni1a de todas las familias, empezando por Israel, como siempre, est1
Anicamente en la sangre del 1rbol de la vida, el Rabino Yeshua
jaMashDax, para limpiarnos de los pecados del paraDso y asD tambi9n=
de
nuestros antepasados para entrar a la vida eterna, desde ahora.

Es decir, que la sangre que corre en todo momento por todo nuestro
cuerpo no se origina jam1s en la tierra sino en el mundo celestial,
como el paraDso o como La Nueva Jerusal9n colosal, para vivir la vida
eterna no de 1ngeles sino de nuestro Padre celestial y Fundador de
nuestras almas vivientes, injertados a su Jesucristo por fe infinita.
Por lo tanto, nosotros no somos de este mundo de abajo sino del mundo
de arriba, por inicio y por amor al nombre sagrado de nuestro Padre
celestial, para llevar en cada uno de todos nosotros su imagen, para
vivir por siempre conforme a su semejanza celestial, en la tierra y en
el cielo como en el nuevo reino angelical.

Y nuestro Padre celestial envDa a su Hijo amado como su Rabino Yeshua
jaMashDax, lleno de poderes y autoridades sobrenaturales del EspDritu
Santo de su nombre glorioso y de sus mandamientos infinitos, para que
le creamos a 9l y asD tambi9n a sus palabras santas de vida y de salu=
d
eterna, para que entren en nuestras vidas para quedarse, para siempre.
Porque s3lo nuestro Rabino Yeshua jaMashDax es el Hijo de Dios y,
adem1s de todo, es su sumo sacerdote personal para interceder por cada
hombre, mujer, ni1o y ni1a, en cualquier momento de fe y oraci3n, par=
a
que sus peticiones sean siempre presentadas adecuadamente y con gran
santidad en su corte celestial, para perd3n y para bendici3n eterna de
cada dDa.

Entonces cuando nuestro Rabino Yeshua jaMashDax entra en el vientre
virgen de la hija de David como el EspDritu Santo de Dios, entonces
entr3 en la hija de Sion para quedarse en nuestros cuerpos humanos,
pero no para vivir en la carne pecadora, huesos rotos y sangre enferma
de cada hombre, mujer, ni1o y ni1a, sino en la de 9l mismo. Por esta
raz3n, nuestro Padre celestial nos hace santos para 9l, en la tierra y
asD tambi9n en el cielo, pero siempre por medio de la carne bendita,
huesos poderosos y sangre santDsima, libre de Satan1s y de sus males
de siempre, para que le sirvamos por siempre a su nombre santo sobre
su altar celestial, 1su Jesucristo!

Por eso, cada vez que aceptamos al Se1or Jesucristo en nuestras vidas
como el Rabino Yeshua jaMashDax de nuestro Padre celestial, entonces
lo estamos aceptando como su sumo sacerdote personal de su nombre
santDsimo y sumamente glorioso para con cada uno de nosotros en toda
la tierra, empezando por Israel y, adem1s, aceptamos tambi9n
categ3ricamente su nombre sumamente santo y para siempre. Porque la
verdad es que no hay otra manera posible de aceptar el nombre
santDsimo de nuestro Padre celestial en los cielos con los 1ngeles ni
en la tierra con cada hombre, mujer, ni1o y ni1a, sino es primero por
medio de su Rabino Yeshua jaMashDax, como el Hijo de Dios, el Santo de
Israel, 1nuestro Se1or y salvador Jesucristo!

Por lo tanto, cada uno de nosotros es transformado milagrosamente por
voluntad divina de nuestro Padre celestial cuando creemos en 9l como
nuestro Dios y Fundador de nuestras nuevas vidas eternas, llena de
amor y paz sin medida, por medio de su Hijo amado, para llevar por
siempre en todos nosotros su santidad celestial y sin igual de su
nombre sumamente glorioso. Y s3lo asD poder escapar todos los males
terribles del coraz3n y de los labios de Ad1n y Eva, los cuales nos
atan constantemente a las mentiras de la serpiente antigua y a
Satan1s, en el paraDso y asD tambi9n en todos los dDas de nuestra=
s
vidas por toda la tierra, es decir, que con Jesucristo escapamos a
toda mentira mortal.

Y nosotros escapamos, en todo momento, las mentiras de la serpiente
antigua y de Satan1s en el paraDso y por todos los lugares de la
tierra, s3lo cuando recibimos al Se1or Jesucristo y sus palabras
enviadas por Dios mismo al mundo, porque nuestro Se1or Jesucristo es
el Anico sumo sacerdote, el administrador celestial, del nombre
santDsimo y todopoderoso de nuestro Dios. Porque no es posible jam1s
que el hombre escape de Satan1s, sino s3lo por la carne santa, huesos
inquebrantables y sangre gloriosa, llena de amor, poderes y
sobrenaturales del EspDritu de nuestro Padre celestial, para darle
vida saludable a todos nosotros en estos dDas y asD tambi9n a nuestro=
s
antepasados, para que vivamos juntos al fin felices y para siempre.

En otras palabras, nuestro Padre celestial nos est1 reformando con sus
mismas manos santas de su EspDritu Santo, asD como formaba paso a paso
el cuerpo santo del Rabino Yeshua jaMashDax para que sea su Hijo amado
y hermano eterno del hombre de toda la tierra desde el vientre de la
hija de David, asegur1ndonos asD salud y vida eterna sin igual. De
otra manera, si morimos en la carne pecadora, huesos quebrados y
sangre enferma, llena de desamor y de muertes terribles en la tierra y
en el m1s all1, entonces, sin duda, moriremos en nuestros delitos y
pecados para jam1s vivir, sino s3lo sufrir nuestros pecados entre las
llamas ardientes del fuego eterno del infierno y del lago de fuego.

Por ello, nadie que viva o que muera en la carne pecadora, huesos
quebrados y sangre maldecida de Ad1n y Eva, podr1 jam1s ver la luz de
la vida eterna, ni menos enga1ar a nuestro Padre celestial para entrar
a vivir la felicidad infinita del nuevo reino angelical, como La Nueva
Jerusal9n santa y gloriosa del cielo, por ejemplo. Pero los que creen
en sus corazones y asD confiesan con sus labios el nombre santDsimo de
nuestro Rabino Yeshua jaMashDax como el Hijo de Dios, el Cordero de
Dios que quita el pecado del mundo, 3 como su sumo sacerdote y
salvador de su alma viviente, entonces puede entrar a la vida eterna y
sus bendiciones eternales, desde ya.

Porque s3lo nuestro Rabino Yeshua jaMashDax fue el sumo sacerdote de
nuestro Padre celestial en el cautiverio egipcio, por el desierto y en
la tierra prometida, para darnos al fin la sangre bendita que corre
por todo su cuerpo santo, lleno del EspDritu Santo del amor y de los
poderes sobrenaturales y regeneradores del nombre santDsimo, para bien
eterno del hombre. Entonces todo aquel que cree en su coraz3n y asD
confiesa con sus labios al Hijo de Dios como su Rabino Yeshua
jaMashDax no solamente es hecho su hijo legitimo o Hija legitima, sino
que su nombre sale del libro de Satan1s para ser escrito nuevamente
con tinta de sangre imborrable en el libro de la vida de nuestro Se1or
Jesucristo.

Adem1s, el que cree en su coraz3n para confesar con sus labios el
nombre salvador de nuestro Se1or Jesucristo, entonces est1 viviendo ya
en la carne santa, huesos inquebrantables, sangre bendita y reparadora
del Rabino Yeshua jaMashDax, para escapar la vida pecadora de Ad1n y
Eva y asD pasar a la vida angelical con su 1rbol de la vida eterna,
1Jesucristo! En otras palabras, cuando crees en tu coraz3n y confiesas
con tus labios al Se1or Jesucristo como tu Gran Rey MesDas de tu vida
y la de los tuyos tambi9n, entonces tu nombre se libera milagrosamente
de las garras y cadenas de Satan1s y de sus 1ngeles caDdos que, por
inicio, no te quieren soltar con sus problemas, enfermedades y muertes
terribles.

Entonces cuando tu nombre sale del libro de Satan1s y de las tinieblas
eternas, para ser escrito en el libro de la vida bendita de nuestro
Padre celestial y de su monte alto del SinaD o de la cima del monte
santo de Jerusal9n, entonces vivir1s dDa a dDa las bendiciones del
cielo para que seas saludable y feliz siempre. Por eso, cuando nuestro
Se1or Jesucristo entra al mundo, entonces les manifiesta a sus
ap3stoles y discDpulos abiertamente quien es 9l para ellos, para que
todo Israel y el mundo entero conozcan que 9l viene al mundo para
bendici3n eterna, en el poder y autoridad sobrenatural del nombre
sagrado de su Padre celestial, 1el Todopoderoso de Israel y de las
naciones!

AquD es cuando nuestro Rabino Yeshua jaMashDax les manifiesta a los
hebreos y gentiles, dici9ndoles de que 9l no viene al mundo para
juzgarlo sino para salvarlo del poder de las tinieblas de Satan1s y de
sus pecados mortales, para que ya no sufran m1s, sino que vivan por
siempre felices delante de nuestro Padre celestial que est1 en el
cielo. Porque todo aquel que cree en 9l y confiesa su nombre salvador
en su coraz3n y con sus labios delante de la presencia santDsima de
nuestro Padre celestial, entonces ya no es juzgado jam1s por el pecado
de Ad1n y Eva ni menos por las maldades terribles de Satan1s, sino
todo lo contrario.

Verdaderamente, su alma eterna pasa de vida terrenal a la vida
gloriosa e infinitamente santDsima de La Nueva Jerusal9n santa e
inmortal del cielo, para ya no sufrir m1s la presencia de Satan1s y
sus mentiras en su vida cotidiana, sino que vivir1 por siempre feliz
para disfrutar grandemente la vida santa de nuestro 1rbol de la vida,
1nuestro Se1or Jesucristo! Y nosotros comemos y bebemos del fruto del
1rbol de la vida, porque salimos de nuestro Padre celestial para comer
y para beber de su comida y de su bebida dDa a dDa y para siempre en
la nueva eternidad venidera, y nuestra comida y bebida de cada dDa es
nuestro Se1or y salvador Jesucristo, de modo definitivo.

Por esta raz3n, nuestro Rabino Yeshua jaMashDax les decDa a sus
discDpulos abiertamente y delante del gentDo israelD, por ejemplo,
todo aquel que me rechaza, rechaza tambi9n al que me envi3 para
redimir a Israel y a la humanidad entera del poder de Satan1s y de sus
decepciones terribles del m1s all1, para que mueran y no vean el cielo
jam1s. Es decir, con estas palabras, de que nuestro Se1or Jesucristo
se manifiesta abiertamente como la Anica verdad, camino y vida para
vivir en la tierra y asD finalmente regresar al paraDso a los brazos
de nuestro Padre y Hacedor celestial, el Todopoderoso, para jam1s
volvernos alejar de 9l, para siempre en toda la eternidad venidera del
nuevo reino angelical.

Por ello, tambi9n el que me desecha y no recibe mis palabras ya tiene
quien le juzgue por su mal proceder delante de nuestro Padre celestial
que est1 en el cielo, la palabra misma que le hable desde siempre por
medio del evangelio eterno le juzgara en el dDa final, para que
entonces se haga justicia y verdad para siempre. Porque yo no hablo
por mi propia cuenta y, adem1s, no busco mi propia gloria, les decDa
nuestro Rabino Yeshua jaMashDax a sus discDpulos y gentDos israelDe=
s,
sino que hablo todo lo que oigo que el Padre dice en el cielo para que
se oiga en toda la tierra, para gloria y honra de su nombre muy
santo.

AsD pues, nuestro Rabino Yeshua jaMashDax siempre les hablaba asD a
sus discDpulos y gentDos de Israel, san1ndolos y bendici9ndolos, pa=
ra
que entiendan que s3lo 9l es la voz de nuestro Padre celestial, es
decir, que nuestro Dios jam1s le habla al hombre desde su lugar santo
sobre el paraDso y la tierra, sino es s3lo a trav9s de su Hijo
Jesucristo. Por eso, nuestro Se1or Jesucristo les decDa a los hebreos
reiteradamente: todo aquel que me ve a mi, en verdad est1 viendo al
que me envi3 a ustedes para hablarles del EspDritu Santo de sus
mandamientos y de su nombre sobrenatural, el cual los libera
grandemente de Egipto para servir y adorar infinitamente a su Dios y
Fundador de sus nuevas vidas.

Y es precisamente 9ste mismo nombre glorioso y todopoderoso, el cual
los puede liberar cada dDa no s3lo del poder del pecado sino tambi9n
de Satan1s y del 1ngel de la muerte, para que ya no sufran m1s los
pecados de siempre, de problemas, dificultades y hasta de enfermedades
escondidas y terribles del m1s all1, sino que vivan al fin felices
para siempre. Porque la felicidad del coraz3n y el alma viviente del
hombre asD como de los 1ngeles, arc1ngeles, serafines, querubines y
dem1s seres muy santos del cielo, s3lo se encuentra en nuestro Rabino
Yeshua jaMashDax, porque s3lo 9l es su Templo sagrado de su nombre
santo en el cielo, en la tierra y en La Nueva Jerusal9n poderosa del
m1s all1.

Pues, para esto descendD del cielo, para hacer todo lo que el Padre
celestial desee hacer asD en la tierra para con el espDritu humano del
hombre, como en el cielo para con sus 1ngeles, y todo siempre para
gloria y honra de su nombre santDsimo en mD y en todo Israel y las
naciones, les aseguraba nuestro Se1or Jesucristo. Adem1s, yo no hablo
por mi mismo sino que digo palabra por palabra de todo lo que el Padre
celestial me dice de todos ustedes por medio de su EspDritu, y esto es
del EspDritu Santo de sus mandamientos y de su nombre sumamente
glorioso en el cielo y en la tierra, para tornarlos a todos ustedes a
la vida eterna.

Por lo tanto, no hay manera posible para comer y para beber del man1
del cielo, como Ad1n y Eva debieron hacerlo asD inicialmente con el
fruto del pan y vino de vida eterna de su 1rbol de la vida, su Rabino
Yeshua jaMashDax, salvo s3lo creyendo en sus corazones e invocando con
sus labios su nombre salvador, 1nuestro Se1or Jesucristo! Y, por tanto
yo s9 que sus mandamientos son vida para gloria y honra de su nombre
santDsimo en el coraz3n de cada uno de sus 1ngeles en el cielo y as=
D
tambi9n para cada uno de sus hijos legDtimos e hijas legDtimas de las
naciones, empezando por Israel, para que el mal muera y el bien viva
infinitamente, les decDa Jesucristo.

Porque nuestro Padre celestial envDa inicialmente el EspDritu Santo de
sus mandamientos y de su nombre santDsimo al mundo, para que
descendiese sobre Israel con poder y autoridad, con el fin de subyugar
a cada una de las tinieblas del m1s all1 (g9nesis 1:2), para que todo
lo que es tiniebla entonces se vuelva luz para abrir paso al nuevo
reino angelical. Y esto seria en su dDa, sin duda alguna, en el
coraz3n de cada uno de todos sus hijos e hijas, de los que habrDan de
renacer en el mundo por la invocaci3n del EspDritu Santo de su nombre
salvador, el de su Rabino Yeshua jaMashDax, nuestro Se1or y salvador
Jesucristo, en cualquier momento de fe y oraci3n, para salud eterna.

Porque no hay manera posible en que el coraz3n y el alma viviente del
hombre, de la mujer, del ni1o y de la ni1a vuelvan a renacer en el
mundo pecador, para entrar en el mundo de arriba de nuestro Padre
celestial y de su EspDritu Santo, sino es primero por la invocaci3n
del nombre salvador y todopoderoso de su Hijo Jesucristo. Dado que, es
s3lo por fe, del EspDritu Santo del nombre glorioso de nuestro Rabino
Yeshua jaMashDax, es que todo ser viviente puede renacer delante de
nuestro Padre celestial, para dejar atr1s la carne pecadora, los
huesos quebrados y la sangre enferma del coraz3n y del alma viviente
de cada pecador y de cada pecadora, y asD regresar al cielo desde
ahora.

De hecho, esto no es algo que se puede hacer asD no m1s en el infierno
o en el paraDso, por ejemplo, por eso fue que nuestro Padre celestial
envDa a su Rabino Yeshua jaMashDax al mundo a que naciese de la hija
de David, para que todo aquel que crea en 9l, entonces tenga vida y
salud eterna, para siempre. Porque si el creer en el coraz3n e invocar
con los labios el nombre santDsimo de su Rabino Yeshua jaMashDax en el
m1s all1, por ejemplo, pudiera salvar el coraz3n y el alma viviente
del pecador y de la pecadora, entonces nuestro Padre celestial no
hubiese enviado jam1s a su Hijo Jesucristo al mundo para que nazca en
Israel.

Por lo contrario, nuestro Padre celestial simplemente hubiese esperado
que el hombre muera para que entre en el m1s all1 y entonces dejarlo
creer en su coraz3n, para que confiese con sus labios su salvaci3n
eterna, el nombre salvador de su Rabino Yeshua jaMashDax, para que sus
pecados sean lavados y vuelva a nacer para vida eterna del cielo. Pero
esto no es asD jam1s, el hombre no puede volver a nacer en el m1s
all1, sino es s3lo en la tierra y mientras viva Anicamente, para
convertirse de pecador o pecadora a un hijo legitimo o una hija
legitima de Dios, por lo tanto, s3lo creyendo y confesando a
Jesucristo, pasamos inmediatamente de propiedad Sat1nica a propiedad
divina del cielo.

Es decir, creyendo primeramente en nuestros corazones y confesando con
nuestros labios el nombre de nuestro Se1or Jesucristo, entonces
nuestros corazones y almas vuelven a vivir autom1ticamente no en la
carne pecadora, huesos quebrados y sangre maldita de Ad1n y Eva, sino
la del Hijo de Dios, para entrar desde ya a la paz y gloria de la
felicidad eterna del cielo. Porque asD fue cuando Eva y Ad1n creyeron
por vez primera en sus corazones, confesando con sus labios las
mentiras de la serpiente antigua, para que dejasen de ser hijos de
Dios en el JardDn del Ed9n, renaciendo asD peligrosamente en la carne
pecadora, huesos quebrados y sangre mentirosa de Satan1s, para sufrir
la muerte y jam1s vivir la vida eterna.

Por eso, es que nuestro Padre celestial nos da abiertamente a su
Rabino Yeshua jaMashDax, para que cuando creamos en su nombre salvador
en nuestros corazones, entonces en un momento de fe y de meditaci3n,
volvamos a la vida eterna del paraDso con la carne santa, huesos
inquebrantables y sangre reparadora de su fruto de vida eterna,
1nuestro Se1or Jesucristo! Por lo tanto, es importante creer en el
coraz3n y asD confesar con nuestro labios al Rabino Yeshua jaMashDax
de nuestro Padre celestial como su Jesucristo en la tierra asD como es
abiertamente con cada uno de sus 1ngeles y dem1s seres muy santos del
reino angelical, para que ya no seamos para Satan1s sino s3lo para
Dios perpetuamente.

Por esta raz3n, nuestro Se1or Jesucristo viene al mundo como el Rabino
Yeshua jaMashDax prometido inicialmente a Abraham, Isaac, Jacobo y
cada uno de sus hijos e hijas en Israel y en todos los lugares de la
tierra, para que los que crean en 9l ya no vivan m1s en tinieblas sino
en su luz, eternamente y para siempre. Y 9sta es la luz que salva al
mundo de Satan1s y de sus malvados de siempre, de creer con el coraz3n
y asD confesar en oraci3n y fe delante de nuestro Padre celestial, de
que nuestro Se1or Jesucristo es su Rabino Yeshua jaMashDax, para
gloria y cumplimiento final del EspDritu Santo de sus mandamientos y
de su nombre santDsimo.

Porque la verdad es que nuestro Padre celestial nos da abundantemente
de su EspDritu Santo de los mandamientos sobre el monte SinaD, para
que todos nosotros, en nuestros dDas, entonces no solamente recibamos
el cumplimiento sagrado de sus mandamientos por medio de su sumo
sacerdote, Jesucristo, sino tambi9n el cumplimiento de su nombre
sagrado en nuestros corazones, para bendici3n eterna. Es decir, que
s3lo nuestro Rabino Yeshua jaMashDax es el Hijo de Dios que cumple no
solamente el EspDritu Santo de los mandamientos en cada uno de
nuestros corazones para fin del pecado y del 1ngel de la muerte, sino
que tambi9n 9l es en nuestras vidas el cumplimiento santDsimo y
perfecto del nombre glorioso y libertador de nuestro Padre celestial.

AsD es, s3lo nuestro Rabino Yeshua jaMashDax puede cumplir como Hijo
de Dios con el EspDritu Santo de los mandamientos en nuestros
corazones en el paraDso y en todos los lugares de la tierra, para que
tambi9n con 9l mismo se cumpla en cada uno de nuestros dDas de vida l=
a
gloria santa e infinitamente prestigiosa de su nombre santDsimo y
todopoderoso. Porque mientras el coraz3n del hombre, de la mujer, del
ni1o y de la ni1a de todas las naciones de la tierra, empezando por
Israel, no confiesen con sus labios creyendo en sus corazones de que
Jesucristo es su unig9nito, entonces no escaparemos jam1s de ninguna
de las tinieblas de Satan1s ni de ninguno de sus 1ngeles caDdos, para
mal eterno.

Por eso es que sin el Se1or Jesucristo viviendo en nuestros corazones
cada dDa, entonces estamos totalmente perdidos y sin rumbo fijo en
este mundo y, adem1s, Satan1s puede enga1arnos f1cilmente con sus
mentiras y decepciones terribles para no solamente hacernos da1o, sino
para acabar con nuestras vidas en la fosa comAn de la tierra y del
infierno tambi9n, sin duda alguna. Entonces todos necesitamos de
nuestro Se1or Jesucristo y de sus buenas palabras viviendo cada dDa de
nuestras vidas en nuestros corazones, para escapar por siempre no solo
unos cuantos males sino todos (los males) habidos y por haber, para
servir a nuestro Dios por medio de su nombre celestial, el cual vive
en perfecta gloria en el cuerpo santDsimo de su Jesucristo.

En nuestros dDas, por falta de fe, en el nombre salvador de nuestro
Se1or Jesucristo, es entonces del porqu9 de los males que azotan a la
humanidad entera de tiempo en tiempo con males tan terribles, de los
cuales siempre arrasan con mucha vida humana, llev1ndolos a la
perdici3n eterna del mundo de las almas perdidas del m1s all1, el
infierno tormentoso. Y es por esta raz3n, m1s que ninguna otra, por la
cual sufres males escondidos, de los cuales jam1s te das cuenta de
ellos hasta que es demasiado tarde para ti o para los tuyos, por
ejemplo, y nuestro Padre celestial desea liberarte de todos estos
males, en un momento de fe y oraci3n, entreg1ndote a su Jesucristo en
tu coraz3n diariamente.

Porque la batalla mayor de tu vida y la de nuestro Padre celestial es
poner al Se1or Jesucristo en tu coraz3n como tu Anico y suficiente
sumo sacerdote de tu alma viviente, para que los males se vallan de tu
vida para siempre junto con las enfermedades que te amenazan con la
muerte eterna del 1ngel de la muerte y su infierno. Por esta raz3n,
nuestro Rabino Yeshua jaMashDax sufrDa y lloraba mucho como el Hijo
del hombre delante de cada uno de sus hermanos y hermanas, en Israel y
hasta de los de generaciones futuras, porque viven en tinieblas en vez
de vivir en la luz del Padre celestial que los crea inicialmente para
disfrutar constantemente su nuevo reino angelical.

Y cuando nuestro Rabino Yeshua jaMashDax llor3 y sufri3 como el Hijo
de Dios delante de todos sus discDpulos y gentDos de Israel, entonces
manifestaba sufrimiento y lagrimas reales porque nuestro Padre
celestial y su EspDritu Santo sufren y lloran en el cielo junto con
sus 1ngeles, al ver como sus hijos e hijas siguen viviendo en
tinieblas, habiendo tanta luz salvadora. En verdad, en el cielo caen
m1s lagrimas de los ojos de Dios, de su Hijo Jesucristo, de su
EspDritu Santo y de sus millares y millares de seres muy santos que en
toda la vida de la tierra, porque el coraz3n del hombre pecador y asD
tambi9n del coraz3n de la mujer pecadora no seden con fe a su luz
salvadora.

Pues 9sta es la Anica salvaci3n eterna posible para cada una de sus
almas vivientes que todos regresen a su Dios y Fundador de sus nuevas
vidas angelicales de su nuevo reino celestial como su Nueva Jerusal9n
santa y gloriosa del cielo, sino que, desdichadamente, y como siempre,
sin saber lo que hacen, entonces optan por todo lo contrario
ciegamente. Y esto es de que cada uno de ellos se deja enga1ar
f1cilmente a toda hora del dDa por las mentiras escondidas e
increDbles de Satan1s, para perderse terriblemente en el m1s all1, =
sin
Dios y sin su fruto de vida eterna con sus bendiciones sin fin, su
Rabino Yeshua jaMashDax, 1el Santo de Israel y de las naciones!

Por esta raz3n, nuestro Rabino Yeshua jaMashDax nos est1 diciendo sus
mismas palabras de siempre, y esto es de que todo aquel que le recibe
a 9l entonces est1 recibiendo en su coraz3n a su Padre celestial, el
Dios del EspDritu Santo de los mandamientos cumplidos e infinitamente
honrados por la sangre celestial, vertida sobre lo alto del monte
santo de Jerusal9n. Porque para esto nuestro Dios los libera
inicialmente del cautiverio egipcio desde el lugar santo del SinaD,
para que Mois9s los llevase por el mar Rojo, por el desierto y hasta
que entren a su monte santo de Jerusal9n, en donde le servirDan a su
nombre santDsimo, vestido de carne santa, huesos inquebrantables y
sangre gloriosa de su Hijo amado.

Adem1s, nuestro Padre celestial saca a Israel de Egipto para que le
sirvan a 9l, pero solamente por las palabras benditas de su nombre
gloriosos e infinitamente todopoderoso, vestido de la carne sagrada,
huesos inquebrantables y sangre bendita, llena de amor, de paz, de
gloria y de salvaci3n para Israel y para todas las familias de las
naciones, de toda la tierra. Entonces el que no se acerca humilde y en
oraci3n al Rabino Yeshua jaMashDax para aceptarlo en su coraz3n como
el Hijo de Dios, entonces rechaza categ3ricamente no solamente al
EspDritu Santo de los mandamientos cumplidos e infinitamente
glorificados por la sangre del holocausto eterno, sino que tambi9n
rechaza para mal eterno el nombre glorioso y salvador del
Todopoderoso, 1nuestro Padre celestial!

Y nuestro Padre celestial no envDa a su Rabino Yeshua jaMashDax al
mundo para que sea rechazado, ni menos rechacen el EspDritu Santo de
sus mandamientos y de su nombre sobrenatural y digno de toda gloria y
honra eterna de sus 1ngeles fieles, sino para que sea aceptado en el
coraz3n del hombre, mujer, ni1o y ni1a de toda la tierra. Porque no
hay mayor bendici3n posible para el coraz3n y el alma viviente del
hombre de toda la tierra, sino s3lo en recibir al Se1or Jesucristo y
sus palabras benditas, las cuales son palabras pronunciadas
primeramente por la boca de nuestro Padre celestial en el cielo antes
de descender a la tierra, para perd3n y bendici3n eterna de todas las
naciones.

Por lo tanto, cada vez que nuestro Se1or Jesucristo nos habla,
entonces estamos recibiendo palabra Anica y verdadera de nuestro Padre
celestial, para bendecir grandemente nuestras vidas en la tierra y asD
tambi9n en el reino angelical, para que nuestras almas eternas jam1s
dejen de comer ni de beber cada dDa, de su fruto de vida eterna. Y
s3lo asD podremos verdaderamente encontrar la felicidad de nuestros
corazones y de nuestras almas vivientes en esta vida, para empezar a
vivir nuestra verdadera vida celestial desde ya, llena de amor y paz
sin fin, delante de nuestro Padre celestial y de su 1rbol de vida
eterna, su Rabino Yeshua jaMashDax, 1el Santo de Israel y de la
humanidad entera!

Nuestro Rabino Yeshua jaMashDax entra a Israel, por el vientre virgen
de la hija de David, con la ayuda id3nea del EspDritu Santo de nuestro
Padre celestial, para salvar al mundo y m1s no para condenarlo jam1s.
Verdaderamente, nuestro Se1or Jesucristo jam1s juzga a nadie, sino que
siempre perdona y salva grandemente con el EspDritu Santo de sus
mandamientos cumplidos y con el nombre salvador de nuestro Padre
celestial a todo aquel que viene a 9l; asD pues, Jesucristo no te
juzga jam1s por tu pecado, sino que te perdona y te salva
infinitamente, para que vivas feliz y alegre siempre. 1Am9n!

El amor (EspDritu Santo) de nuestro Padre celestial y de su Jesucristo
es contigo.


1Cultura y paz para todos, hoy y siempre!


DDgale al Se1or, nuestro Padre celestial, de todo coraz3n, en el
nombre del Se1or Jesucristo: Nuestras almas te aman, Se1or. Nuestras
almas te adoran, Padre nuestro. Nuestras almas te rinden gloria y
honra a tu nombre y obra santa y sobrenatural, en la tierra y en el
cielo, tambi9n, para siempre, Padre celestial, en el nombre de tu Hijo
amado, nuestro Se1or Jesucristo.

LAS MALDICIONES BIBLICAS, para los que obran maldad dDa y noche,
(Deuteronomio 27: 15-26):

311Maldito el hombre que haga un Ddolo tallado o una imagen de
fundici3n, obra de mano de tallador (lo cual es transgresi3n a la Ley
perfecta de nuestro Padre celestial), y la tenga en un lugar secreto!2
Y todo el pueblo dir1: 11Am9n!2

311Maldito el que le reste importancia a su padre o a su madre!2 Y
todo el pueblo dir1: 11Am9n!2

311Maldito el que cambie de lugar los limites de propiedad de su
pr3jimo!2 Y todo el pueblo dir1: 11Am9n!2

311Maldito el que desvi9 al ciego de su camino!2 Y todo el puebl=
o
dir1: 11Am9n!2

311Maldito el que falsee el derecho del extranjero, del hu9rfano y=
de
la viuda!2 Y todo el pueblo dir1: 11Am9n!2

311Maldito el que se acueste con la mujer de su padre, porque
descubre la desnudes de su padre!2 Y todo el pueblo dir1: 11Am9n!=
2

311Maldito el que tenga contacto sexual con cualquier animal!2 Y t=
odo
el pueblo dir1: 11Am9n!2

311Maldito el que se acueste con su hermana, hija de su padre o hija
de su madre!2 Y todo el pueblo dir1: 11Am9n!2

311Maldito el que se acueste con su suegra!2 Y todo el pueblo dir=
1:
11Am9n!2

311Maldito el que a escondidas y a traici3n hiera de muerte a su
semejante, sin causa alguna!2 Y todo el pueblo dir1: 11Am9n!2

311Maldito el que acepte soborno para matar a un inocente, sin causa
alguna!2 Y todo el pueblo dir1: 11Am9n!2

311Maldito el que no cumpla las palabras de esta ley, poni9ndolas =
por
obra en su diario vivir en la tierra!2 Y todo el pueblo dir1: 11Am=
9n!2

LOS DDOLOS SON UNA OFENSA / AFRENTA A LA LEY PERFECTA DE DIOS

Es por eso que los Ddolos han sido desde siempre: un tropiezo a la
verdad y al poder de Dios en tu vida. Un tropiezo eterno, para que la
omnipotencia de Dios no obre en tu vida, de acuerdo a la voluntad
perfecta del Padre celestial y de su EspDritu Eterno. Pero todo esto
tiene un fin en tu vida, en 9sta misma hora crucial de tu vida. Has de
pensar quiz1 que el fin de todos los males de los Ddolos termine,
cuando llegues al fin de tus dDas. Pero esto no es verdad. Los Ddolos
con sus espDritus inmundos te seguir1n atormentando dDa y noche entre
las llamas ardientes del fuego del infierno, por haber desobedecido a
la Ley viviente de Dios. En verdad, el fin de todos estos males est1
aquD contigo, en el dDa de hoy. Y 9ste es el Se1or Jesucristo. Cree=
en
9l, en espDritu y en verdad. Usando siempre tu fe en 9l, escaparas lo=
s
males, enfermedades y los tormentos eternos de la presencia terrible
de los Ddolos y de sus huestes de espDritus infernales en tu vida y en
la vida de cada uno de los tuyos tambi9n, para la eternidad del nuevo
reino de Dios. Porque en el reino de Dios su Ley santa es de dDa en
dDa honrada y exaltada en gran manera, por todas las huestes de sus
1ngeles santos. Y tA con los tuyos, mi estimado hermano, mi estimada
hermana, has sido creado para honrar y exaltar cada letra, cada
palabra, cada oraci3n, cada tilde, cada categorDa de bendici3n
terrenal y celestial, cada honor, cada dignidad, cada se1orDo, cada
majestad, cada poder, cada decoro, y cada vida humana y celestial con
todas de sus muchas y ricas bendiciones de la tierra, del dDa de hoy y
de la tierra santa del m1s all1, tambi9n, en el reino de Dios y de su
Hijo amado, 1el Se1or Jesucristo!, 1El Todopoderoso de Israel y de la=
s
naciones!

S3LO 9STA LEY (SIN ROMPERLA) ES LA LEY VIVIENTE DE DIOS

Esta es la Anica ley santa de Dios y del Se1or Jesucristo en tu
coraz3n, para bendecirte, para darte vida y vida en abundancia, en la
tierra y en el cielo para siempre. Y te ha venido diciendo asD, desde
los dDas de la antigüedad, desde los lugares muy altos y santos del
reino de los cielos:

PRIMER MANDAMIENTO: 3No tendr1s otros dioses delante de mD4.

SEGUNO MANDAMIENTO: 3No te har1s imagen, ni ninguna semejanza de lo
que est9 arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas
debajo de la tierra. No te inclinar1s ante ellas ni les rendir1s
culto, porque yo soy Jehov1 tu Dios, un Dios celoso que castigo la
maldad de los padres sobre los hijos, sobre la tercera y sobre la
cuarta generaci3n de los que me aborrecen. Pero muestro misericordia
por mil generaciones a los que me aman y guardan mis mandamientos4.

TERCER MANDAMIENTO: 3No tomar1s en vano el nombre de Jehov1 tu Dios,
porque 9l no dar1 por inocente al que tome su nombre en vano4.

CUARTO MANDAMIENTO: 3Acu9rdate del dDa del s1bado para santificarlo=
.
Seis dDas trabajar1s y har1s toda tu obra, pero el s9ptimo dDa se=
r1
s1bado para Jehov1 tu Dios. No har1s en ese dDa obra alguna, ni t=
A, ni
tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu animal, ni el
forastero que est1 dentro de tus puertas. Porque en seis dDas Jehov1
hizo los cielos, la tierra y el mar, y todo lo que hay en ellos, y
repos3 en el s9ptimo dDa. Por eso Jehov1 bendijo el dDa del s1b=
ado y
lo santific34.

QUINTO MANDAMIENTO: 3Honra a tu padre y a tu madre, para que tus dDas
se prolonguen sobre la tierra que Jehov1 tu Dios te da4.

SEXTO MANDAMIENTO: 3No cometer1s homicidio4.

SEPTIMO MANDAMIENTO: 3No cometer1s adulterio4.

OCTAVO MANDAMIENTO: 3No robar1s4.

NOVENO MANDAMIENTO: 3No dar1s falso testimonio en contra de tu
pr3jimo4.

DECIMO MANDAMIENTO: 3No codiciar1s la casa de tu pr3jimo; no
codiciar1s la mujer de tu pr3jimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su
buey, ni su asno, ni cosa alguna que sea de tu pr3jimo4.

Entr9gale tu atenci3n al EspDritu de Dios y d9shazte de todos estos
males en tu hogar, en tu vida y en la vida de cada uno de los tuyos,
tambi9n. Hazlo asD y sin m1s demora alguna, por amor a la Ley santa d=
e
Dios, en la vida de cada uno de los tuyos. Porque ciertamente ellos
desean ser libres de sus Ddolos y de sus im1genes de talla, aunque tA
no lo veas asD, en 9sta hora crucial para tu vida y la vida de los
tuyos, tambi9n. Y tA tienes el poder, para ayudarlos a ser libres de
todos estos males, de los cuales han llegado a ellos, desde los dDas
de la antigüedad, para seguir destruyendo sus vidas, en el dDa de hoy.
Y Dios no desea continuar viendo estos males en sus vidas, sino que
s3lo 9l desea ver vida y vida en abundancia, en cada naci3n y en cada
una de sus muchas familias, por toda la tierra.

Esto es muy importante: Oremos junto, en el nombre del Se1or
Jesucristo. Vamos todos a orar juntos, por unos momentos. Y digamos
juntos la siguiente oraci3n de Jesucristo delante de la presencia
santa del Padre celestial, nuestro Dios y salvador de todas nuestras
almas:

ORACI3N DEL PERD3N

Padre nuestro que est1s en los cielos: santificada sea la memoria de
tu nombre que mora dentro de Jesucristo, tu hijo amado. Venga tu
reino, sea hecha tu voluntad, como en el cielo asD tambi9n en la
tierra. El pan nuestro de cada dDa, d1noslo hoy. Perd3nanos nuestras
deudas, como tambi9n nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos
metas en tentaci3n, mas lDbranos del mal. Porque tuyo es el reino, el
poder y la gloria por todos los siglos. Am9n.

Porque sD perdon1is a los hombres sus ofensas, vuestro Padre celestial
tambi9n os perdonar1 a vosotros. Pero si no perdon1is a los hombres,
tampoco vuestro Padre os perdonar1 vuestras ofensas.

Por lo tanto, el Se1or JesAs dijo, "Yo soy el CAMINO, y la VERDAD, y
la VIDA ETERNA; nadie PUEDE VENIR al PADRE SANTO, sino es POR MD4.
Juan 14:

NADIE M1S TE PUEDE SALVAR.

1CONFDA EN JESAS HOY!

MA1ANA QUIZAS SEA DEMASIADO TARDE.

YA MA1ANA ES DEMASIADO TARDE PARA MUCHOS, QUE NO LO SEA PARA TI Y LOS
TUYOS, EN EL DDA DE HOY.

- Reconoce que eres PECADOR en necesidad, de ser SALVO de 9ste MUNDO y
su MUERTE.

Disp3nte a dejar el pecado (arrepi9ntete):

Cree que Jesucristo muri3 por ti, fue sepultado y resucito al tercer
dDa por el Poder Sagrado del EspDritu Santo y deja que entr9 en tu
vida y sea tu ANICO SALVADOR Y SE1OR EN TU VIDA.

QUIZ1S TE PREGUNTES HOY: FQUE ORAR? O FC3MO ORAR? O FQU9 DECIRL=
E AL
SE1OR SANTO EN ORACI3N? -HAS LO SIGUIENTE, y di: Dios mDo, soy un
pecador y necesito tu perd3n. Creo que Jesucristo ha derramado su
SANGRE PRECIOSA y ha muerto por mi pecado. Estoy dispuesto a dejar mi
pecado. Invito a Cristo a venir a mi coraz3n y a mi vida, como mi
SALVADOR.

FAceptaste a JesAs, como tu Salvador? FSD _____? O FNo _____?

FFecha? FSD ____? O FNo _____?

SD tu respuesta fue SD, entonces esto es solo el principio de una
nueva maravillosa vida en Cristo. Ahora:

Lee la Biblia cada dDa para conocer mejor a Cristo. Habla con Dios,
orando todos los dDas en el nombre de JESAS. BautDzate en AGUA y en E=
l
ESPDRITU SANTO DE DIOS, adora, reAnete y sirve con otros cristianos en
un Templo donde Cristo es predicado y la Biblia es la suprema
autoridad. Habla de Cristo a los dem1s.

Recibe ayuda para crecer como un nuevo cristiano. Lee libros
cristianos que los hermanos Pentecost9s o pastores del evangelio de
JesAs te recomienden leer y te ayuden a entender m1s de JesAs y de su
palabra sagrada, la Biblia. Libros cristianos est1n disponibles en
gran cantidad en diferentes temas, en tu librerDa cristiana inmediata
a tu barrio, entonces visita a las librerDas cristianas con
frecuencia, para ver que clase de libros est1n a tu disposici3n, para
que te ayuden a estudiar y entender las verdades de Dios.

Te doy las gracias por leer mD libro que he escrito para ti, para que
te goces en la verdad del Padre celestial y de su Hijo amado y asD
comiences a crecer en 9l, desde el dDa de hoy y para siempre.

El salmo 122, en la Santa Biblia, nos llama a pedir por la paz de
Jerusal9n dDa a dDa y sin cesar, en nuestras oraciones. Porque 9sta=
es
la tierra, desde donde Dios lanzo hacia todos los continentes de la
tierra: todas nuestras bendiciones y salvaci3n eterna de nuestras
almas vivientes. Y nos dice Dios mismo, en su EspDritu Eterno: 3Vivan
tranquilos los que te aman. Haya paz dentro de tus murallas y
tranquilidad en tus palacios, Jerusal9n4. Por causa de mis hermanos y
de mis amigos, dir9 yo: 3Haya paz en ti, siempre Jerusal9n4. Por ca=
usa
de la casa de Jehov1 nuestro Dios, en el cielo y en la tierra:
implorar9 por tu bien, por siempre.

El libro de los salmos 150, en la Santa Biblia, declara el EspDritu de
Dios a toda la humanidad, dici9ndole y asegur1ndole: - Qu9 todo lo qu=
e
respira, alabe el nombre de Jehov1 de los Ej9rcitos, 1el Todopoderoso=
!
Y esto es, de toda letra, de toda palabra, de todo instrumento y de
todo coraz3n, con su voz tiene que rendirle el hombre: gloria y loor
al nombre santo de Dios, en la tierra y en las alturas, como antes y
como siempre, para la eternidad.


http://www.supercadenacristiana.com/listen/player-wm.asp?playertypeDwm%20=
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http://www.unored.com/streams/radiovisioncristiana.asx


http://radioalerta.com





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